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¿Cómo matar la polilla?

¿Sabes como matar la polilla? Las polillas son consideradas como uno de los peores insectos que puedan llegar a alojarse en un hogar. Principalmente, las polillas se encuentran en lugares cerrados, tales como armarios o despensas. Suelen dejar agujeros en ropas y otros tejidos, a parte de sus excrementos.

Para erradicar este problema, el cedro o las bolas de naftalina no van a ser la solución viable. Un enfoque múltiple de limpieza a fondo y sellado hermético suele ser la opción más efectiva frente a este problema.

Primero y antes que nada habrá que identificar el tipo de polilla al que uno se está enfrentando. Se diferencian en dos tipos principales debido a su fuente de alimento; polillas de despensa y polillas de ropa. Se suele entrar en contacto con uno de los dos tipos de polillas dado que son los más comunes en casos cotidianos.

Las polillas de despensa, buscan granos y productos secos: cereales, galletas saladas, arroz y otros alimentos almacenados. Esta variante se detecta por las pequeñas telarañas y orugas cerca de productos alimenticios. Las polillas de la ropa, en cambio, suelen alojarse en armarios o guardarropas. Las orugas dependen de fibras naturales como el lino, la seda, la piel o la lana para sustentarse. Pese a que se alimentan de fibras naturales, son capaces de comer tejido sintético con el fin de llegar a una fuente de alimento como podría ser una mancha. Por ello, es de vital importancia lavar bien la ropa antes de guardarla. Además de los agujeros, estas plagas también pueden dejar pieles de sus pupas, telarañas y excrementos de insectos que parecen grandes granos de arena.

Desechar productos contaminados para matar la polilla

En otros artículos te contábamos  como puedes eliminar la carcoma de las vigas así como otros insectos de la madera. Hoy le toca el turno a la polilla y cómo debemos actuar para matarla. El primer paso para detener una plaga de polillas es sacar las bolsas de basura. Es conveniente desechar cualquier alimento potencialmente contaminado y sacarlo de casa.

Respecto a la ropa y otros tejidos, se recomienda lavarla a parte. La opción más viable es lavarla con agua caliente y detergente, y secar en calor para cerciorarse de matar todas las larvas, a menos que la etiqueta de lavado recomiende lo contrario. La limpieza en seco también puede depurar prendas.

Se debe aspirar todo lo que haya podido mantener contacto. Principalmente la cocina, armarios, alfombras, paredes y zócalos. Una vez el entorno se encuentre aspirado, es de vital importancia retirar todos los restos con la mayor inmediatez posible, ya que podrían contener huevos. Finalmente, una fregada y secado dejará la estancia libre de polillas.

En caso de no poder proceder o saber cómo actuar, se recomienda acudir a un profesional para un diagnóstico y tratamiento adecuado.

Naftalina

Las bolas de naftalina son una de las opciones más conocidas y cómodas a la hora de afrontar el problema. Aun así, es un método desaconsejado, ya que es perjudicial para la salud.

La opción más viable de cara a armarios es sellar la ropa que no se vaya a usar con frecuencia en bolsas herméticas. Si es posible, hay que evitar almacenar esa ropa en áticos o sótanos. Su humedad puede atraer a estos insectos. Sellar la ropa con algodón puede ayudar a ciertos textiles más delicados frente a la humedad.

Si bien el cedro repele la humedad de manera natural, no resulta ser un remedio frente al problema. Los aceites de la madera pueden prevenir las infestaciones al dañar las larvas, pero no limpian las existentes y el efecto pierde potencia después de unos años.

Al igual que en armarios, se aconseja guardar los alimentos en recipientes herméticos. Esto tiene el efecto adicional de disuadir el moho y otras plagas como las hormigas o cucarachas. También es una buena idea revisarlos al comprarlos, ya que así es como suelen comenzar las plagas.